El último año ha traído consigo muchos desafíos. La pandemia de COVID-19 ha generado incertidumbre en la salud, el empleo y muchos otros aspectos de la vida de las personas. Las personas han pasado más tiempo en casa y han terminado sintiéndose agradecidas por sus seres más cercanos.
Mary Guevara no es diferente. Tiene 36 años, está casada, es madre de dos hijos y es maestra. Comprende el valor de la familia y aprecia el tiempo que ha tenido la suerte de pasar con quienes la rodean durante los últimos 12 meses.
Sin embargo, a finales de 2020, Guevara comenzó a tener algunos problemas de salud. Notó un sangrado rectal y decidió llamar a su médico.
“Dijeron que probablemente eran hemorroides”, recuerda. “Me dijeron que había tenido hijos y que no es algo raro en una mujer de mi edad. No pensé mucho más en ello”.
Sin embargo, no se trataba de un simple caso de hemorroides. Durante una de sus visitas al baño, se le salió un tumor y requirió atención médica inmediata.
“Un cirujano me extirpó el tumor un miércoles y no me di cuenta de nada”, recuerda Guevara. “No fue hasta el lunes siguiente que recibí una notificación en mi reloj inteligente que decía que tenía un mensaje de mi médico. Estaba en la escuela dando clases y no pensé en nada, así que decidí ir a ver qué pasaba”.
Lo que Guevara vio la tomó por sorpresa.
“Leí la palabra 'maligno' y quedé en shock total. Le habían hecho una biopsia al tumor para estar seguros y descubrieron que era canceroso. No puedo ni siquiera comenzar a describir el shock que sentí. El diagnóstico me golpeó como una tonelada de ladrillos”.
Después de que pasó el shock inicial, Guevara llegó a Roswell Park.
“Nunca se me pasó por la cabeza ir a otro sitio”, afirma. “No tenía ninguna duda de qué lugar me iba a tratar mejor”.
En su primera cita, una tomografía computarizada reveló que el cáncer se había extendido a sus ganglios linfáticos. Una tomografía diferente al día siguiente lo confirmó: carcinoma de células escamosas. A Guevara le diagnosticaron cáncer anal en etapa 3.
Encontrar apoyo
“Fue duro. Lloré mucho”, dice Guevara, pero no iba a pasar sola por esta batalla. “Mi hermana fue mi apoyo. Es enfermera en Roswell, así que hablé con ella de todo. Mi marido, mi prima e incluso mis hijos me ayudaron a afrontar esto”.
Ser madre me exigió tomar algunas decisiones difíciles.
“Tengo 36 años. Mi mayor miedo no era morirme, sino dejar a mis niñas, que tienen 8 y 10 años. No sabía si debía decírselo o si cuanto menos supieran, mejor”.
Al final, Guevara decidió explicarles a sus hijos lo que estaba pasando.
“Les conté todo”, explica. “Los niños son resilientes. Fue difícil tener esa conversación, pero estoy muy contenta de haberlo hecho. Terminaron desempeñando un papel importante al apoyarme en todo esto”.
Guevara conseguiría algunos aliados más en su batalla contra el cáncer.
“El tratamiento me afectó física y mentalmente, pero estoy muy agradecida con el personal de Roswell”, dice.
Guevara estableció un vínculo particular con Leayn Flaherty, PA, asistente médica en el Departamento de Medicina Radiológica, y dice: “Leayn es un ángel que camina por esta Tierra”.
Los sentimientos son mutuos. “Mary es el tipo de paciente que me inspira a ir a trabajar y a ser la mejor versión de mí misma todos los días”, afirma Flaherty. “No solo lucha con valentía y determinación, sino que también lo hace con gran sentido del humor”.
Guevara entonces recurrió a un lugar inesperado: Hollywood.
“Recordé que la actriz Marcia Cross de 'Mujeres desesperadas' tenía cáncer anal”, dice Guevara. “Ella habló abiertamente de su diagnóstico y eso me resultó inspirador para alguien como yo. Existe un estigma sobre el cáncer anal y no mucha gente habla de ello. Le envié un mensaje y no pensé mucho más en ello”.
Lo que surgió después fue una amistad.
“¡No podía creer que me respondiera! Ahora hablamos unas tres o cuatro veces por semana”, dice Guevara. “Es increíble. Me encanta lo abierta y honesta que es con respecto a todo, y ahora espero ser esa persona para alguien más”.
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Inspirar a otros
En febrero de 2021, cuatro meses después de su diagnóstico inicial, recibió una noticia increíble. Su régimen de seis semanas de quimioterapia y radiación había funcionado mejor de lo que la mayoría esperaba. Actualmente, Guevara está libre de cáncer.
“Tengo una anoscopia programada en tres meses para monitorear mi progreso y me inscribiré en un ensayo clínico para intentar mantenerme libre de cáncer”, dice Guevara.
Después de su propia batalla que cambió su vida, Guevara tiene algunos consejos para otros jóvenes adultos que luchan contra el cáncer.
“No eres invencible. Solo por ser joven te pueden pasar cosas graves”, aconseja. “Si tienes cambios en tu salud, debes informarlos. Bromeo diciendo que probablemente fui un incordio con todas las preguntas que tenía sobre mi diagnóstico, pero debes recordar que no estás molestando a tu médico. Si tienes alguna inquietud, coméntala y hazte un examen”.
Lo más importante, Guevara enfatiza, es la necesidad de un sistema de apoyo fuerte.
“Le diría a cualquiera que debe mantener la fe en su sistema de apoyo, especialmente cuando las cosas no se ven bien. Encuentra a esas personas a las que puedes llamar a las 3 a. m. cuando estás en pánico y sabes que responderán el teléfono. Cuando estoy molesta o preocupada, puedo acudir a quienes me levantan cuando caigo y me ayudan a seguir adelante cuando no puedo encontrar la fuerza por mí misma”.
Nota del editor: Los resultados y las experiencias de los pacientes con cáncer pueden variar, incluso entre aquellos que padecen el mismo tipo de cáncer. La historia de un paciente individual no debe utilizarse como predicción de cómo responderá otro paciente al tratamiento. Roswell Park es transparente en cuanto a las tasas de supervivencia de nuestros pacientes en comparación con los estándares nacionales y proporciona esta información, cuando está disponible, dentro de las secciones sobre tipos de cáncer de este sitio web.