¿Una posible prueba de detección del cáncer de ovario?

trompas de Falopio

Los cambios celulares en las trompas de Falopio, un objetivo para la detección temprana

Uno de los mayores desafíos en el tratamiento del cáncer de ovario es el hecho de que la mayoría de las mujeres no son diagnosticadas hasta que el cáncer ya está avanzado y la supervivencia a los cinco años es de alrededor del 30%. En cambio, la enfermedad en etapa temprana es altamente tratable, con una tasa de supervivencia del 90%.

Actualmente, no existe una prueba de detección para detectar el cáncer de ovario en etapa temprana, pero los investigadores de Roswell Park están trabajando arduamente para cambiar eso.

Durante la última década, los científicos han descubierto que una afección que se encuentra en las trompas de Falopio y se denomina carcinoma intraepitelial tubárico seroso (STIC, por sus siglas en inglés) es precursora de la mayoría de los cánceres de ovario. STIC simplemente significa que se están produciendo cambios precancerosos en las trompas de Falopio, que crean lesiones o grupos de células anormales. Estas células anormales se desarrollan en los extremos de las trompas de Falopio y caen sobre la superficie de los ovarios, donde se arraigan, crecen y se convierten en cáncer. Las lesiones de STIC tardan entre cinco y siete años en volverse malignas, lo que ofrece una ventana de oportunidad única para detectar la afección y tratarla (mediante cirugía para extirpar las trompas de Falopio y los ovarios) y prevenir el cáncer de ovario por completo.

“Piense en las STIC como si los médicos detectaran displasia cervical”, explica Kunle Odunsi, MD, PhD, FRCOG, FACOG, anteriormente del Centro Oncológico Integral Roswell Park. “Una prueba de Papanicolaou puede identificar si hay células precancerosas anormales en el cuello uterino. Y cuando las hay, los médicos pueden tratarlas y prevenir el desarrollo del cáncer de cuello uterino. Esto es lo que los investigadores intentan hacer con el cáncer de ovario mediante el examen de las STIC”.

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Por lo tanto, el objetivo es detectar estas lesiones precancerosas de forma temprana para que el tratamiento tenga un impacto significativo en la reducción de la morbilidad y la mortalidad de la enfermedad. Sin embargo, el problema es que la mayoría de las mujeres con STIC nunca lo saben. La afección no causa ningún síntoma y, como las trompas de Falopio están ubicadas en la profundidad de la pelvis, no hay forma de tomar una muestra de las trompas con un hisopo o una prueba de Papanicolaou. La STIC generalmente se descubre de manera incidental cuando las mujeres se someten a una cirugía ginecológica por cáncer u otras afecciones benignas, o cuando las mujeres de alto riesgo se someten a una cirugía preventiva para extirpar los ovarios y las trompas de Falopio. Con estas cirugías, las trompas de Falopio se examinan con mucho cuidado bajo el microscopio.

La pregunta es, entonces, ¿cómo podemos detectar las lesiones por STIC antes de que progresen y se conviertan en cáncer? “¿Podemos identificar las moléculas que estas células anormales liberan en la sangre?”, pregunta el Dr. Odunsi. “¿Podemos identificar lo que están produciendo? ¿Existen proteínas o metabolitos que podamos usar como biomarcadores y detectar con un análisis de sangre?”. Si las lesiones por STIC y el cáncer de ovario en etapa temprana pudieran identificarse con un análisis de sangre, entonces las mujeres podrían buscar opciones preventivas o un tratamiento curativo.

Se ha puesto en marcha una nueva iniciativa de investigación para descubrir estos posibles biomarcadores. El consorcio Ómico de Cáncer de Ovario del Departamento de Defensa y SPORE está reuniendo a equipos de centros académicos líderes para aplicar sus recursos, biobancos y tecnologías emergentes a este desafío. Junto con Roswell Park, participan en esta colaboración el Centro Oncológico de la Clínica Mayo, el Centro Oncológico MD Anderson, el Sistema de Salud Inova y el Centro de Excelencia en Investigación Traslacional de Cáncer Ginecológico del Departamento de Defensa.

“Tenemos ahora una explosión de tecnologías potentes que pueden generar grandes cantidades de datos y darnos información sobre las proteínas, sustancias químicas o metabolitos que estas células están produciendo”, afirma el Dr. Odunsi. “Y ahora sabemos que muchos cánceres de ovario surgen de lesiones de STIC. Con la combinación de la tecnología y los nuevos conocimientos y la colaboración de los investigadores, podemos resolver este problema y desarrollar una prueba que cambiará la cara del cáncer de ovario”.