Diagnóstico de cáncer de hígado

¿Cómo se diagnostica el cáncer de hígado?

Si experimenta algún síntoma (como molestias en la parte superior derecha del abdomen) o resultados anormales en los análisis de sangre de la función hepática, es probable que su médico solicite una prueba de diagnóstico por imágenes para examinar el hígado. Algunos casos se detectan de manera incidental durante una ecografía, una tomografía computarizada o una resonancia magnética que se solicitó por otro motivo.

La biopsia hepática se realiza con una aguja que se inserta entre dos de las costillas inferiores derechas. La aguja extrae una pequeña muestra de tejido hepático. La muestra de tejido se envía a un laboratorio y se examina con un microscopio para ver si hay algún problema hepático.

Las personas que enfrentan un mayor riesgo de cáncer de hígado debido a hepatitis o cirrosis, pueden realizarse pruebas de detección de rutina, como análisis de sangre para medir la alfafetoproteína (AFP) o una ecografía del hígado.

Importa quién realiza y lee tus pruebas

No todos los problemas hepáticos se deben al cáncer, y muchas afecciones hepáticas pueden parecer cancerosas, como Hemangioma hepático, hiperplasia nodular focal, adenoma hepático, hiperplasia nodular regenerativa y nódulos regenerativosLa revisión cuidadosa de las imágenes realizadas correctamente es fundamental para evaluar el crecimiento del tumor a lo largo del tiempo y la apariencia del flujo sanguíneo y otras estructuras. Los radiólogos y patólogos de diagnóstico de Roswell Park tienen una gran experiencia en la determinación de si una afección hepática es maligna.

Para llegar a un diagnóstico definitivo, es posible que le realicen una o más de estas pruebas:

  • Ultrasonido. Utiliza ondas sonoras para producir imágenes de estructuras internas del cuerpo.
  • Análisis de sangre. La medición de ciertas sustancias en la sangre, como la AFP, puede utilizarse para evaluar la función hepática.
  • TC multifásica de alta definición “protocolo hepático”. Esta exploración enfocada produce imágenes de alta resolución específicamente del hígado.
  • Imágenes por resonancia magnética (IRM) y colangiopancreatografía por resonancia magnética (CPRM). Estas exploraciones por resonancia magnética utilizan potentes imanes y ondas de radio para tomar imágenes claras del hígado, el páncreas y los conductos biliares.
  • Biopsia guiada por imágenes. Este procedimiento utiliza imágenes de tomografía computarizada y ultrasonido para obtener una pequeña muestra del tumor para analizar y saber si contiene células cancerosas.
  • Laparoscopia diagnóstica con ecografía intraoperatoria. En este procedimiento, se realizan pequeñas incisiones en el abdomen y se insertan un laparoscopio (un tubo delgado e iluminado) y dispositivos de ultrasonido para producir imágenes internas.
  • Radiografía. Este tipo de imágenes puede detectar si el cáncer se ha propagado a los huesos.

Tienes tiempo para una segunda opinión

Un diagnóstico correcto de su cáncer es esencial para tener la mejor posibilidad de cura. Entre el 10% y el 18% de los casos externos que revisamos en Roswell Park resultan en un cambio de diagnóstico. — ya sea una reversión del diagnóstico (alguien recibió un diagnóstico de cáncer pero en realidad no tiene cáncer, o alguien tiene cáncer pero le dijeron que no tenía cáncer) o nuestros patólogos identifican un tipo de cáncer que es diferente del que se diagnosticó originalmente; esta información puede alterar drásticamente el plan de tratamiento. Busque una segunda opinión en Roswell Park antes de tomar cualquier decisión sobre cirugía o tratamiento.

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