El cerebro y la médula espinal conforman el sistema nervioso central, el centro de control del cuerpo. Este sistema envía y recibe un flujo constante de mensajes para regular la respiración, el ritmo cardíaco y otras funciones vitales; para permitirnos ver, oír, sentir, caminar y hablar; para que podamos adquirir, organizar y recordar nuevos conocimientos; para sentir ira, miedo y amor, y para soñar e imaginar.
El cerebro tiene tres partes principales:
- El cerebro Es la parte más grande del cerebro. Controla el pensamiento, el aprendizaje, la resolución de problemas, las emociones, el habla y el movimiento voluntario.
- El cerebelo controla el movimiento, el equilibrio y la postura.
- el tallo cerebral Conecta el cerebro con la médula espinal. Controla la respiración, el ritmo cardíaco, los nervios y los músculos, y permite ver, oír, caminar, hablar y comer.
Un tumor cerebral se produce cuando comienzan a crecer células anormales en el cerebro. Existen dos tipos principales de tumores cerebrales: maligno (cáncer) y benigno (no cáncer).
¿Cuál es la diferencia entre tumores cerebrales malignos y benignos?
Un tumor cerebral maligno contiene células cancerosas, crece rápidamente, invade el tejido cerebral sano circundante y puede ser mortal. Existen dos tipos principales de tumores cerebrales malignos: primarios y secundarios . Los tumores primarios se originan en el cerebro. Un tumor cerebral secundario, también llamado metastásico , se origina en otra parte del cuerpo (por ejemplo, la mama o el pulmón) y se disemina al cerebro. Los tumores cerebrales primarios y metastásicos suelen tratarse de forma diferente.
Muchos tumores malignos pueden tratarse con éxito y las mejoras en la terapia están permitiendo que los pacientes vivan más tiempo preservando su calidad de vida.
Un tumor cerebral benigno no contiene células cancerosas, rara vez invade el tejido cercano o se disemina a otras partes del cuerpo y, por lo general, no vuelve a crecer después de ser extirpado.
¿Por qué tratar un tumor cerebral benigno?
Incluso un tumor cerebral benigno puede presionar áreas sensibles del cerebro y causar problemas de salud potencialmente mortales. Algunos tumores benignos pueden volverse malignos con el tiempo. El Dr. Robert Fenstermaker, jefe de Neurocirugía en Roswell Park, explica: “Incluso un tumor cerebral benigno puede ser fatal si no se trata. Hay poco espacio libre dentro del cráneo, y el cerebro ocupa la mayor parte. Cuando un tumor comienza a crecer en ese espacio, ya sea benigno o maligno, empieza a presionar el cerebro y causará síntomas neurológicos graves —convulsiones, parálisis, problemas del habla o ceguera—, por lo que debe tratarse de forma rápida y eficaz. Muchos tumores cerebrales no cancerosos son curables”.